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La vez que hice vitel toné - LopezGorra

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Publicado El 01 de enero a las 00:00

Bueno, he vuelto a escribir en este pequeño antro de la internet para contar una historia que la verdad me da hasta cosa contarla en 1peluchinga, porque me da cierto temor a que mi perfil de 1pelu lo encuentre alguien conocido.
Érase el año 2016 o 2017 en donde todavía era taringuero, y por ésas épocas estaba sacando mi megapost "Formas de hacerse la paja". Entrenaba en JBR, un gimnasio de boxeo, en donde mi estimado entrenador ya se había dado cuenta a la legua de mi ser pajero. A veces me sugerían formas de jalarme el ganzo como por ejemplo "Agarrás una mosca y le sacás las alas, te sentás en la bañadera y la llenás. La mosca no va a tener adnde ir y va a andar sobre tu pija. Guarda no seas boludo y no agarres una abeja porque te va a dejar la chota del tamaño del brazo" o si no otras como "La motoneta la probaste? Te ponés jabón entre las patas y metés la chota en el medio, y le das como un pedal en el aire" o "El escopetazo. Estás por acabar y PUM, dedazo en el orto". Todo corría normal hasta que un día mi entrenador me dice "Juancho: Son 700 gramos de peceto, le hacés un corte de rombo y le das 30 segundos al microonas". Yo me reí y le dije "Pero eso es zoofilia", y me dijo "Y si querés llamarle Sofía decile Sofía".
La idea me rebotaba día a día en la cabeza. "Es raro""Pero qué se sentirá?""Y después qué hago?"

Aisladamente, en la escuela había muchos caretas a donde iba, y yo era pura mugre y rocanrol vieja, entonces me rompían las bolas. "Lopez, madura" "Lopez, no hagas eso" "Lopez, terminala" "Lopez, tenes olor a cebolla" "Lopez, asi no la vas a poner". Las caretas del grado eran unas aburridas y no me querían dejar hacer bromas y se quejaban de todo (Hoy son feministas, dicho sea), y los hombres en parte también eran caretas y giles.

La cuestión es que un día dijeron: "Hay que hacer la feria del plato para juntar plata. Quien quiere traer comida?"Seguido de "López, vos que tenés el medio liberado y qsy traé algo" (Una cosa de la que me arrepiento eso del medio liberado)
Inmediatamente mis pupilas se iluminaron y me empecé a sonreír. Sin más, levanté la mano y dije "Yo traigo... Sánguches de peceto" Algunos se rieron, pero el que ríe último ríe mejor.
Fue así que al llegar el día antes compré el cacho de peceto, y subí a mi pieza así sin microondas ni un carajo, helado. Le clavé el cuchillo un par de veces pero me quedaba angosto el agujero. Saqué mi pija y ahí nomás pensé en lo que se me ocurrió y le entré a dar. Después de un par de intentos me dolía mucho la chota, y se me estaba congelando, así que directamente me entré a jalar la salchicha afuera y cuando iba a acabar metí la puntita y lo que se rebalsó lo metí con un dedo. Así lo rellené lo más que pude, y después bajé a mi casa.
Ahí nomás lo eché al agua para que hierva y entré a preparar los sánguches. Como el agujero no pasaba de lado a lado tenía que diferenciar los bendecidos de los que no, entonces a los que tenían un hueco en el medio les puse pepino y tomate, y a los otros sólo tomate. Ni bien terminó de cocinarse el peceto mi familia me dice "Queremos probar un poco". Ahí entré a sudar y me puse a buscar la punta que no tenía el agujero, y les corté un pedacito.

Al otro día llegué con los sánguches y les dije a mis amigos "No coman con pepino, porque tienen chele". Ellos ya me conocían que estaba medio zafado, pero éso lo sorprendió a alguno, que me dijo que no estaba de acuerdo y que le parecía mal. Tenía toda la razón del mundo y hoy en día cada que me acuerdo no lo puedo creer yo mismo. Realmente algo me fallaba. La cuestión es que ya estaba ansioso para que llegara la hora de la feria. Y así fue. Pusimos todo en la mesa, y empezaron a venir los clientes. Cayeron chicos de primero, muchos de segundo y de tercero... Y algunos compañeros míos. Comió mi compañera más linda del grado y fui y le pregunté:
- Que tal está?
- Muy buenos te salieron
- Y ése es con pepino o sin pepino?
- Con
- (jijijiji)

Lamentablemente, comieron algunos que después llegaron a ser mis amigos y nunca les conté de eso porque me romperrían la cara literalmente. Peero bueno. Los únicos sánguches que sobraron fueron con tomate. Los de pepino volaron. Salí de la escuela con la bandeja y fui directo al gimnasio:
- Alguien quiere sánguche de peceto?
- Juancho, no me digas que...
- jejejejEJEJJE
- NOOO SALI DE ACA
- Igual éstos no son los que tienen relleno. A ésos los marqué con pepino y éstos no tienen. Los pueden comer.
- No gracias
Mi entrenador se mataba de risa. Mis compañeros no lo podían creer. Empezaron a circular chistes en el gimnasio y me decían "Vos ponés un kiosko y no te compro ni chicles". Reealmente una de mis anécdotas más bizarras y graciosas hasta cierto punto.

Hoy en día la cuento y realmente no puedo creer haber hecho eso. Como dije, algo hacía cortocircuito. Después me enteré que éso me pasó porque los adolescentes no tienen corteza prefrontal, el área del cerebro que te frena a hacer boludeces y te hace medir las consecuencias de tus actos. Nada que decir, nos vemos killers.
1peluchinga

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